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martes, 31 de enero de 2012

¿DE DÓNDE SE DERIVA EL PODER? (en las dictaduras)

(DE LA 
DICTADURA 
 
A LA 
 
DEMOCRACIA 
 
Un Sistema Conceptual para la Liberación) 
http://www.aeinstein.org/organizations/org/DelaDict.pdf

Capitulo3


¿DE DÓNDE SE DERIVA EL PODER?

 Conseguir la libertad con paz, por supuesto que no es tarea fácil. Va a requerirse para ello una gran destreza estratégica, organización y planificación. Sobre todo, requiere poder. Los demócratas no pueden esperar derribar la dictadura y establecer la libertad política sin la capacidad de ejercer su propio poder en forma eficaz. ¿Pero cómo es posible esto? ¿Qué clase de poder podrá la oposición democrática movilizar para destruir la dictadura y su vasta red militar y policiaca? La respuesta se encuentra en una com- prensión del poder político generalmente ignorada. Llegar a este conocimiento intrínseco no es tarea demasiado difícil. Algunas verdades fundamentales son muy sencillas.

La fábula del "Amo de los Monos"

Una parábola china del siglo XIV, atribuida a Liu Ji, por ejemplo, destaca muy bien esta interpretación descuidada acerca del poder político (7)

 En el estado feudal de Chu, un viejo vivía de tener monos a su servicio. Las gentes lo llamaban "ju gong": el Amo de los Monos. Todas las mañanas el viejo reunía a todos los monos en su patio y ordenaba al más viejo que condujera a los demás a la montaña a recoger fruta de los árboles y matas. La regla era que cada mono tenía que darle al viejo la décima parte  de lo que recogiera. Los que no lo hacían eran brutalmente azotados. Todos los monos sufrían amargamente, pero no se atrevían a protestar.
Un día, un monito les preguntó a los otros; "¿Fue el viejo quien sembró los árboles y las matas?" Los otros le respondieron: "No; brotaron solos." El monito les dirigió otra pregunta: "¿No podemos nosotros coger la fruta sin permiso del viejo?" Los otros replicaron: "Sí, todos podemos hacerlo." El monito siguió: "¿Entonces por qué tenemos que depender del viejo? ¿Por qué tenemos que servirlo?"
Antes que el monito hubiera terminado su discurso todos los monos de pronto se sintieron iluminados, y despertaron.
Esa misma noche, al observar que el viejo se había quedado dormido, los monos rompieron las barreras del vallado donde se hallaban encerrados, y destruyeron el recinto por completo. También se apropiaron de cuanta fruta el viejo tenía guardada y se la llevaron al bosque, y nunca más volvieron. Al fin el viejo murió de inanición.

Yu-Li-Zi dice: "Algunos hombres en el mundo gobiernan a su pueblo mediante tretas y no por principios rectos. ¿No son éstos iguales al amo de los monos? La gente no se ha dado cuenta de su embrutecimiento. Apenas se les ilumine el conocimiento, las tretas dejarán de funcionar." 

Los recursos que necesita el poder político

El principio es sencillo. Los dictadores requieren la ayuda de los gobernados, sin la cual no pueden ni disponer de las fuentes de poder ni conservarlas. Entre las fuentes del poder político se encuentran las siguientes:

• La autoridad - la creencia entre la gente de que el régimen es legítimo y que tiene el deber moral de obedecerlo;
• Los recursos humanos - la cantidad e importancia de las per- sonas y grupos que obedecen a los gobernantes, cooperan con ellos o los apoyan;
 • El conocimiento y las destrezas - los que el régimen necesita para llevar a cabo acciones específicas, y que le son sumi- nistrados por las personas y grupos que cooperan con él;
• Los factores intangibles - los factores sicológicos e ideológicos que pueden mover a la gente a obedecer y apoyar a los gobernantes;
• Los recursos materiales - hasta qué punto controlan los gobernantes la propiedad o tienen acceso a ella, los recursos naturales, el sistema económico y los medios de comunicación y transporte;
 y
• Las sanciones - castigos con los que se amenaza, o que se aplican a los desobedientes o a los que no colaboran, para asegurar su sumisión y cooperación, necesarias ambas para que exista el régimen y para que ponga en práctica sus políticas.

Todas estas fuentes, sin embargo, dependen de la aceptación del régimen, del sometimiento y obediencia de la población al mismo y de la cooperación que le brindan innumerables personas y muchas de las instituciones de la sociedad. Estas fuentes no están garantizadas.

Una plena cooperación, obediencia y apoyo, harán más asequibles los recursos que el poder necesita, y, en consecuencia, fortalecerán la capacidad de obrar de cualquier gobierno. Por otra parte, el negarles a los agresores y dictadores la cooperación popular e institucional disminuye y puede anular el  acceso a las fuentes de poder de las que dependen los gobernantes. Sin acceso a tales recursos, el poder de los gobernantes se debilita, y finalmente se disuelve.

Naturalmente, los dictadores son sensibles a las acciones o ideas que amenazan su capacidad de obrar como les dé la gana. Por lo tanto, ellos están dispuestos a amenazar y castigar a quienes los desobedezcan, les hagan huelgas o dejen de cooperar con ellos. No obstante, aquí no acaba el cuento. Ni la represión ni cuantas brutalidades se cometan siempre resultan en la recuperación del grado de sumisión y cooperación que el régimen necesita para funcionar.

Si, a pesar de la represión, se pueden restringir o recortar du- rante un tiempo suficiente los recursos de los que depende el poder, los resultados pueden ser la incertidumbre y la confusión dentro de la dictadura. Es probable que sobrevenga entonces un notable debilitamiento de su poder. Con el tiempo, el quitarle los recursos al poder producirá la parálisis y la impotencia del régimen y, en casos muy severos, su desintegración. El poder de los dictadores se ira muriendo, lenta o rápidamente, de inanición política. Por lo tanto, el grado de libertad o tiranía que existe bajo cualquier gobierno es en gran medida un reflejo de la relativa determinación de los súbditos de ser libres , y de la voluntad y capacidad de éstos de ofrecer resistencia a los esfuerzos que el gobierno haga por esclavizarlos.

Contradiciendo la opinión popular, aún las dictaduras totalitarias dependen de la población y las sociedades que gobiernan. Como apuntó el politólogo Karl W. Deutsch en 1953: El poder totalitario es fuerte sólo si no tiene que ejercerse con mucha frecuencia. Si el poder totalitario tiene que imponerse sobre toda la población y en todo momento, no es probable que se mantenga vigoroso por mucho tiempo. Como los regímenes totalitarios requieren más poder que cualquier otro tipo de gobierno para relacionarse con sus gobernados, tienen una necesidad mayor de que los hábitos de sumisión estén más amplia y  firmemente extendidos entre su pueblo. Más aún, tienen, en caso de necesidad, que poder contar con el apoyo activo de porciones significativas de la población.(8)

John Austin, el teórico inglés del siglo XIX, describió la situación de una dictadura que se enfrentara a un pueblo descontento. Aus- tin argumentaba que si la mayoría de la población estaba decidida a destruir al gobierno, y se hallaba dispuesta a soportar la represión que le impusiera por ello, entonces el poder del gobierno, incluyendo aquellos que lo apoyaban, no podría preservar al odiado régimen, inclusive si recibiera ayuda del extranjero. No se podría someter de nuevo al pueblo desafiante a la obediencia y la sumisión permanentes, concluía Austin.(9)

Mucho antes, Nicolás Maquiavelo había explicado que el princípe "... que tiene a todo el pueblo por su enemigo, nunca puede estar seguro, y mientras mayor sea su crueldad, mas débil se irá volviendo su régimen".(10)

La aplicación política de estos principios la demostraron en la práctica los heróicos noruegos que resistieron la ocupación nazi, y, como se mencionó en el Capítulo Uno, los valientes polacos, alemanes, checos, eslovacos y muchos más que resistieron la agresión comunista y su dictadura, y que finalmente contribuyeron a producir el desmoronamiento del régimen comunista en Europa. Este, por supuesto, no es un fenómeno nuevo. Los casos de resistencia noviolenta se remontan por lo menos hasta el año 494 a. de C., cuando los plebeyos les negaron su cooperación a sus amos, los patricios romanos.(11) Los pueblos en Asia, Africa, las Américas, Australasia y las islas del Pacífico, así como en Europa han empleado la lucha noviolenta en distintos momentos.

Tres de los factores más importantes para determinar hasta qué grado estará o no controlado el poder del gobierno, son:

1) el deseo relativo por parte de la población de imponerle limites al poder del gobierno;
2) la fuerza relativa de las organizaciones e instituciones independientes para quitarle colectivamente los recursos que necesita el poder; y
3) la relativa capacidad por parte de la población de negarle su consentimiento y apoyo.

Centros de poder democrático

Una de las características de la sociedad democrática es que existe una multitud de grupos e instituciones nogubernamentales. Ellas incluyen, por ejemplo, la familia, las organizaciones religiosas, las asociaciones culturales, clubes deportivos, instituciones económicas, sindicatos, instituciones estudiantiles, partidos políticos, pueblitos, asociaciones de colonos, clubes de jardinería, organizaciones de derechos humanos, grupos musicales, sociedades literarias y otras. Estos cuerpos son importantes porque establecen sus propios objetivos y también porque ayudan a satisfacer las necesidades de la sociedad.

Además, estos cuerpos tienen un gran significado político. Suministran las bases grupales e institucionales para que la gente pueda ejercer su influencia en la sociedad y resistir la de otros grupos o del gobierno cuando éstos claramente se inmiscuyan injustamente en sus intereses, actividades y propósitos. Los individuos aislados que no son miembros de estos grupos, por lo general se hallan incapacitados para producir un impacto significativo en la sociedad, mucho menos en el gobiemo, y ciertamente no en una dictadura. Por lo tanto, si la autonomía y libertad de tales cuerpos puede ser suprimida por los dictadores, la población quedará relativamente indefensa. Además, si estas instituciones pueden ser controladas dictatorialmente por el poder central, o sustituidas por otras bajo control de aquél, podrán ser utilizadas para controlar tanto a los miembros individuales de éstas como a las áreas correspondientes de la sociedad.

 No obstante, si la autonomía y libertad de estas instituciones civiles independientes (fuera del control gubernamental) se pueden mantener o recuperar, éstas serán de suma importancia para la aplicación del desafío político. El rasgo común en los ejemplos citados, donde las dictaduras han sido desintegradas o debilitadas, ha sido la valiente aplicación masiva del desafío político por la población y sus instituciones.

Como hemos afirmado, estos centros de poder sirven de bases institucionales desde las cuales la población puede ejercer presión o resistir los controles dictatoriales. En el futuro, serán una base estructural indispensable para una sociedad libre. El crecimiento continuado y la independencia de las mismas, por consiguiente, es a menudo el requisito previo para el triunfo de una lucha de liberación.

Si la dictadura ha tenido éxito en destruir o controlar los cuerpos independientes de la sociedad, será importante para los que ofrezcan resistencia, crear nuevos grupos sociales e instituciones independientes, o tratar de recuperar el control de los cuerpos sociales supervivientes o de los parcialmente controlados. Durante la revolución húngara de 1956-57, apareció una multitud de "concejos de democracia directa", que llegaron a juntarse inclusive para establecer durante varias semanas todo un sistema federal de instituciones y gobierno. En Polonia, durante las postrimerías de 1980, los trabajadores mantuvieron sindicatos ilegales de Solidaridad y, en algunos casos, tomaron el control de los sindicatos oficiales dominados por los comunistas. Algunos de estos procesos institucionales pueden tener consecuencias políticas muy importantes.

Por supuesto, nada de esto significa que sea fácil debilitar o destruir una dictadura, ni que cualquier intento de hacerlo tendrá éxito. Desde luego no quiere decir que la lucha estará libre de víctimas, porque los que todavía estén sirviendo a la dictadura van a contraatacar en un esfuerzo por obligar a la población a regresar a la cooperación y la obediencia.

Sin embago, esta nueva percepción del poder significa, que la desintegración deliberada de una dictadura sí es posible. Las dictaduras, en particular, tienen características específicas que las hacen vulnerables al desafío político diestramente implementado. Examinemos con más detalle estas características.

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(7) Esta historieta, originalmente titulada "Rule by Tricks" ("Gobernar por Tretas"), es
del Yu-Li-Zi, de Liu Ji (1311-1375). La traducción original se publicó en Nonviolent
Sanctions: News from the Albert Einstein Institution (Sanciones Noviolentas: Noticias
de la Institución Albert Einstein), (Cambridge, Mass.) Vol. IV, No. 3 (Invierno 1992-
1993) p. 3.


(8) Karl W. Deutsch, "Cracks in the Monolith" ("Grietas en el Monolito"), en la edición
de Carl J. Friedrich de Totalitarianism (El Totalitarismo), (Cambridge, Mass: Harvard
University Press, 1954), pp. 313-314.

(9) John Austin, Lectures on Jurisprudence or the Philosophy of Positive Law (Conferencias
sobre Jurisprudencia o Filosofía del Derecho Positivo), (5ta. edición, revisada y
editada por Robert Campbell, vol 2, Londres: John Murray, 1911 (1861 ) Vol 1 P 296.

(10) Niccolo Machiavelli "The Discourses of the First Ten Books of Livy" ("Comentarios
a las Décadas de Tito Livio"), en The Discourses of Niccolo Machiavelli (Los Comentarios
de Niccolo Machiavelli), (Londres: Routledge y Kegan Paul, 1950), Vol 1, p 254.

(11) Ver Gene Sharp, The Politics of Nonviolent Action (La Política de la Acción Noviolenta),
(Boston: Porter Sargent, 1973), p 75 Y aquí y allá se encontrarán otros ejemplos
históricos.





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