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martes, 31 de enero de 2012

EJERCIENDO EL PODER (contra la dictadura)

 EJERCIENDO EL PODER

(DE LA 
DICTADURA 
 
A LA 
 
DEMOCRACIA 
 
Un Sistema Conceptual para la Liberación) 
http://www.aeinstein.org/organizations/org/DelaDict.pdf

Capitulo5


En el Capítulo Uno advertimos que la resistencia armada contra las dictaduras no las afecta donde son más débiles sino más bien donde son más fuertes. Al escoger competir en el campo de las fuerzas militares, el suministro de armamentos, la tecnología armamentista y demás, los movimientos de resistencia tienden a situarse donde están en clara desventaja. Las dictaduras casi siempre podrán desplazar recursos superiores en esas áreas. Hemos subrayado también el peligro de confiar en los poderes extranjeros para la salvación. En el Capítulo Dos examinamos los problemas que conlleva confiar en las negociaciones como un modo de quitarse las dictaduras de encima.

¿Cuáles son los medios disponibles que ofrecerán a la resistencia democrática una clara ventaja y que lograrán agravar las debilidades identificadas de las dictaduras? ¿Qué técnica de acción va a aprovechar la teoría del poder político que discutimos en el Capítulo Tres? La alternativa a escoger es el desafío político. El desafío político tiene las siguientes características:

• No acepta que los resultados sean decididos por los medios de lucha escogidos por la dictadura.
• Es difícil para el régimen combatirlo.
• Puede agravar extraordinariamente las debilidades de la dictadura y negarle acceso a sus fuentes de poder.
• Puede dispersarse ampliamente en cuanto a la acción, pero también puede concentrarse en un objetivo específico.
• Conduce a errores de juicio y de acción por parte de los dictadores.
• Puede utilizar a la población como un todo, y a los grupos e instituciones de la sociedad en la lucha y acabar con el dominio brutal de unos pocos.
• Sirve para acrecentar la distribución del poder efectivo en la sociedad, haciendo que el establecimiento y mantenimiento de una sociedad democrática sea más viable.

La dinámica de la lucha noviolenta

Como sucede con la capacidad militar, el desafío político se puede emplear con una variedad de propósitos, que van desde esforzarse por influir en los opositores para que hagan cosas diferentes, crear condiciones para la solución pacífica de un conflicto, hasta desintegrar el régimen de los adversarios. Pero la dinámica del desafío político es muy diferente a la de la violencia. Aunque ambas técnicas son herramientas para luchar, lo hacen por medios muy distintos, y con distintas consecuencias. Los modos y resultados de un conflicto violento son bien conocidos. Las armas físicas se usan para intimidar, herir, matar y destruir.

La lucha noviolenta es una técnica mucho más variada y compleja que la violencia. A diferencia de ésta, es una lucha que emplea armas políticas, económicas, sociales y sicológicas, aplicadas por la población y las instituciones de la sociedad. A estas armas se les ha conocido bajo diversos nombres, como protestas, huelgas, desobediencia o nocooperación, boicot, descontento y poder popu- lar. Como advertimos antes, todos los gobiernos pueden gobernar mientras, por medio de la cooperación, sumisión y obediencia de la población y de las instituciones de la sociedad, reciban el constante refuerzo de las fuentes de poder que necesitan. El desafío político, a diferencia de la violencia, es el instrumento idóneo para negarle acceso al régimen a esas fuentes de poder.

Las armas y la disciplina noviolentas

El error común de las campañas improvisadas de desafío político, es la dependencia o confianza en uno o dos procedimientos, tales  como las huelgas y las manifestaciones. De hecho, existe una multitud de procedimientos que les permiten a los estrategas de la resistencia tanto concentrar como dispersar la resistencia, según haga falta.

Se han podido identificar hasta cerca de doscientos métodos de acción noviolenta y, por supuesto, hay muchos más. Estos procedimientos se clasifican en tres grandes categorías: protesta y persuasión, nocooperación e intervención. 

Los métodos noviolentos de protesta y persuasión son mayormente manifestaciones simbólicas, que incluyen desfiles, marchas y vigilias (54 métodos).

 La nocooperación se divide en tres sub-categorías:
 a) de nocooperación social (16 métodos),
 b) de nocooperación económica: el boicot inclusive (26 métodos) y huelgas (23 métodos),
y
c) de nocooperación política (38 métodos).

 La intervención noviolenta, mediante procedimientos sicológicos, sociales, económicos o políticos tales como el ayuno, la ocupación noviolenta y el gobierno paralelo (41 métodos), es el último grupo.

Una lista de 198 de estos métodos se incluye en el apéndice de esta publicación. Es probable que a cualquier régimen ilegítimo le cause graves problemas el uso de un número considerable de estos métodos— cuidadosamente escogidos, aplicados persistentemente y en gran escala, fundidos en el contexto de una sabia estrategia y de tácticas apropiadas, por civiles adiestrados. Esto es aplicable a todas las dictaduras.

Los procedimientos de la lucha noviolenta pueden enfocar directamente los asuntos más inmediatos, lo cual no es posible con los medios militares.

Por ejemplo, ya que el problema que presenta una dictadura es esencialmente político, sería muy importante aplicar las formas políticas de la lucha noviolenta. Esto incluiría la negación de la legitimidad a los dictadores y la nocooperación con su régimen. La nocooperación sería también aplicada contra algunas políticas específicas. A veces el obstaculizar el trabajo o el demorarlo puede realizarse en silencio, o aún secretamente, mientras que otras veces, la franca desobediencia o las desafiantes manifestaciones públicas y las huelgas, pueden ser vistas por todos.

Por otra parte, si la dictadura es vulnerable a las presiones  económicas, o si muchos de los agravios del pueblo son económicos, entonces la acción económica, como el boicot o las huelgas, puede ser el procedimiento apropiado para la resistencia. Los esfuerzos del dictador por explotar el sistema económico pueden contrarrestarse mediante huelgas generales limitadas, demoras en el ritmo del trabajo o por la negación de ayuda (o desaparición) de parte de los expertos. El uso selectivo de diversos tipos de huelgas puede enfocar puntos clave en el proceso manufacturero, en el transporte, en el suministro de materias primas y en la distribución de productos.

Algunas tácticas de la lucha noviolenta requieren que la gente realice actos que no están relacionados con su vida normal, tales como volantear, manejar una imprenta clandestina, ponerse en huelga de hambre o sentarse a media calle. Salvo en situaciones muy extremas, para algunas personas estas acciones pueden ser difíciles de llevar a cabo.

Por el contrario, otros métodos de lucha noviolenta, requieren que la gente continúe llevando su vida normal aunque con algunas diferencias. Por ejemplo, pueden ir a trabajar en vez de ponerse en huelga, pero una vez allí, deliberadamente trabajar más lentamente o con menos eficacia que siempre. Conscientemente se pueden cometer "errores" con más frecuencia. A veces, uno puede estar "enfermo" o "impedido" de trabajar, o simplemente se puede negar a trabajar.

Uno puede asistir a una ceremonia religiosa cuando tal acto no sólo expresa las convicciones religiosas sino las políticas. Se puede proteger a los niños de la propaganda de los atacantes mediante la instrucción en casa o en clases ilegales.

Uno puede negarse a pertenecer a cierta organización "recomendada", o impuesta a la cual uno antes no hubiera escogido pertenecer libremente. La semejanza de tal tipo de acción con las actividades acostumbradas de las gentes, y el grado limitado de desviación de la vida normal, pueden hacer que la participación en la lucha de liberación nacional sea mucho más fácil para mucha gente.

Como la lógica de la lucha noviolenta difiere en muchos aspectos de la acción violenta, hasta una violencia limitada sería contraproducente durante una campaña de desafío político, porque desviaría la lucha hacia un campo donde los dictadores tienen una ventaja abrumadora (la contienda armada).

 La disciplina noviolenta es clave para el éxito, y debe persistirse en ella a pesar de las provocaciones y brutalidades de los dictadores y sus agentes. El mantener la disciplina noviolenta contra los adversarios violentos facilita el trabajo de los cuatro mecanismos de cambio de la lucha noviolenta (de lo que trataremos más adelante). La disciplina noviolenta es también extremadamente importante en el proceso del jiu-jitsu político. En éste, la pura brutalidad del régimen contra los activistas claramente noviolentos rebota políticamente contra la posición del dictador, causando disensión en sus propias filas, y fomentando el apoyo a los de la resistencia de parte de la población en general, de los que generalmente defienden al régimen y de terceras personas.

Sin embargo, en algunos casos una violencia limitada contra la dictadura puede ser inevitable. La frustración y el odio contra el régimen pueden explotar violentamente. O bien, ciertos grupos pueden no estar deseosos de abandonar el uso de medios violentos aún cuando reconozcan el importante papel de la lucha noviolenta. En estos casos no es necesario abandonar el desafío político. Sin embargo, será necesario separar la acción violenta lo más posible de la acción noviolenta. Esto ha de hacerse en términos geográficos, de sectores de la población, de tiempo y de problemas. De otro modo, la violencia puede tener efectos desastrosos sobre el uso del desafío político, el cual potencialmente, es mucho más poderoso y eficaz. La historia indica que aún cuando se espera que haya víctimas, tanto muertos como heridos, en el desafio político las habrá en número mucho menor que las que se producirían en la contienda armada. Es más, este tipo de lucha no contribuye al ciclo intermi- nable de matazón y brutalidad.

La lucha noviolenta requiere una pérdida del miedo y un mayor control sobre sí mismo, por una parte, y tiende a producir este efecto frente al gobierno y su represión brutal. Esa pérdida del miedo, o el control sobre sí mismo, es un elemento clave para destruir el poder que los dictadores tienen sobre la población en general.

Franqueza, clandestinidad y comportamiento intachable

La clandestinidad, el engaño y la conspiración subterránea le plantean problemas muy graves a un movimiento que emplee la acción noviolenta. A menudo, es prácticamente imposible impedir que los agentes de la policía o de la inteligencia se enteren de las intenciones y los planes. Desde la perspectiva del movimiento, el clandestinaje no sólo tiene sus raíces en el miedo sino que contribuye a aumentarlo. Esto reblandece el espíritu de la resistencia y reduce el número de personas que podrían participar en una acción específica. También puede contribuir a que dentro del movimiento, haya sospechas y acusaciones, a menudo injustificadas, acerca de quien podría ser un informante o un agente de los contrarios. El secreto también puede afectar la habilidad de un movimiento para persistir en la práctica de la noviolencia.

Al contrario, la franqueza en cuanto a planes e intenciones contribuirá a dar la imagen de que el movimiento de resistencia es en extremo poderoso. El problema, por supuesto, es más complejo de lo que esto sugiere, y hay aspectos significativos de las actividades de la resistencia que van a requerir el secreto.

Los entendidos tanto en la dinámica de la lucha noviolenta como en los medios de vigilancia de la dictadura en la situación específica necesitarán una evaluación bien documentada.

La edición, impresión y distribución de publicaciones clandestinas, las trasmisiones ilegales por radio desde dentro del país y la inteligencia recogida sobre las operaciones de la dictadura, están entre las clases limitadas de actividades especiales que requieren un alto grado de sigilo. En todas las etapas del conflicto es necesario mantener un comportamiento intachable en la acción noviolenta. Factores como el no tener miedo y el mantener la disciplina noviolenta deben estar siempre presentes. Es importante tener en cuenta que va a necesitarse un gran número de gente para efectuar grandes cambios. Esa cantidad de participantes confiables sólo se puede obtener manteniendo el más alto nivel de comportamiento.

Cambios en las relaciones de poder

Los estrategas necesitan recordar que el conflicto donde se aplica el desafío político es un campo de lucha siempre cambiante, con un continuo juego de ataques y contraataques. Nada es estático. Las relaciones de poder, tanto absolutas como relativas, están sujetas a cambios rápidos y constantes. Esto es posible porque los que trabajan en la resistencia continúan tenazmente en su actividad noviolenta a pesar de la represión.

En este tipo de situación de conflicto, las respectivas variaciones de poder en los bandos contendientes, tienden a ser más extremas que en los conflictos violentos, y tienen una gama más variada de consecuencias significativas en lo político. Debido a esas variaciones, las acciones específicas de los de la resistencia, por lo general, tienen consecuencias que van más allá del lugar o el momento en que ocurren. Estos efectos tendrán repercusiones que fortalecerán o debilitarán a un grupo u otro.

Además, el grupo noviolento puede, por sus acciones, influir sobre el aumento o disminución de la fuerza relativa del grupo contrario, en un grado mucho mayor del que ocurre en los conflictos militares.

.Por ejemplo, la resistencia noviolenta, disciplinada y valiente, frente a la brutalidad de los dictadores puede producir desazón, descontento o desconfianza, y, en situaciones extremas, hasta el amotinamiento entre los propios soldados y el personal al servicio de la dictadura. Esta resistencia también puede dar lugar a que aumente la condena internacional de la dictadura. Además, el empleo del desafío político disciplinado, persistente y bien adiestrado, puede hacer que más y más gente, que normalmente apoyaría tácitamente a los dictadores o que por lo general permanecerían neutrales en el conflicto, participe en la resistencia.

Cuatro mecanismos de cambio

La lucha noviolenta produce cambios de cuatro maneras.

El primer mecanismo es el que se consideraría menos probable, aunque así ha ocurrido. Cuando los miembros del grupo contrario se conmueven emocionalmente por los sufrimientos que la represión ha infligido en los valientes activistas de la resistencia, o racionalmente se persuaden de que la causa de los de la resistencia es justa, llegan a aceptar los objetivos de los de la resistencia. A este mecanismo se le llama conversión. Aunque se dan casos de conversión en la lucha noviolenta, son raros, y en la mayor parte de los conflictos esto no ocurre de manera alguna, o por lo menos en escala significativa.

 Con mucha más frecuencia la lucha noviolenta obra cambiando la situación del conflicto y de la sociedad, de modo que el adversario simplemente no puede hacer lo que le viene en gana.

Es este cambio el que produce los otros tres mecanismos: la acomodación, la coerción noviolenta y la desintegración.

 Cuál de éstos ocurra dependerá del grado en que las relaciones de poder, absolutas o relativas, hayan cambiado a favor de los demócratas. Si las cuestiones a debatir no son fundamentales, las exigencias de la oposición en una campaña limitada no se consideran amenazantes, y la confrontación de fuerzas ha alterado las relaciones de poder en alguna medida, el conflicto inmediato puede terminar por medio de un arreglo al que se llegue cediendo cada parte algo, contemporizando. A este mecanismo se le llama acomodación. Por ejemplo, muchas huelgas se resuelven de esta manera, ambas partes consiguen algunos de sus objetivos, pero ninguna obtiene todo lo que quería. El gobierno puede percibir que un arreglo semejante trae algunos beneficios positivos, tales como disminuir la tensión, dar una impresión de "equidad", mejorar la imagen internacional del régimen. Es importante, por lo tanto, que se tenga gran cuidado al seleccionar los puntos por los cuales el arreglo por acomodación resulte aceptable. La lucha por derribar la dictadura no es uno de ésos.

La lucha noviolenta puede ser mucho más poderosa de lo que indican los mecanismos de conversión o acomodación. La nocooperación masiva y el desafío pueden cambiar la situación política o social, especialmente las relaciones de poder, de tal manera que los dictadores pierden la capacidad de controlar los procesos económicos, sociales y políticos del gobierno y la sociedad. Las fuerzas militares del adversario pueden volverse tan poco confiables  que ya simplemente no obedezcan las órdenes de reprimir a los de la resistencia. Aunque los dirigentes del gobierno permanezcan en sus posiciones y sigan firmes en cuanto a sus objetivos originales, han perdido la capacidad de actuar con efectividad. A esto se le llama coerción noviolenta.

En algunas situaciones extremas, las condiciones que ha producido la coerción noviolenta van aún mas lejos. La dirigencia adversaria, de hecho, pierde toda su capacidad de actuar, y se viene abajo toda su estructura de poder. La autoconducción, la nocooperación y el desafío de los de la resistencia se hacen tan per- fectos que sus adversarios ahora carecen hasta del simulacro de con- trol sobre ellos. La burocracia del adversario se niega a obedecer a su propia dirigencia. Las tropas de los adversarios y su policía se amotinan. Los simpatizantes y colaboradores del poder adverso repudian a sus antiguos dirigentes y les niegan derecho alguno a mandar. A partir de esto, la antigua obediencia y colaboración desaparecen. El cuarto mecanismo de cambio, la desintegración del sistema del adversario, es tan completo que éste no tiene siquiera poder suficiente para rendirse. El régimen se ha desintegrado.

Al planificar las estrategias para la liberación, estos cuatro mecanismos deben tenerse en cuenta. Algunas veces operan por casualidad. Sin embargo, la selección de uno o más de éstos como el mecanismo de cambio escogido para que obre en el conflicto, hará posible que se formulen estrategias específicas que se refuercen mutuamente. La selección de uno o más mecanismos dependerá de numerosos factores, inclusive del poder absoluto y relativo de los grupos contendientes y de las actitudes y objetivos del grupo noviolento.

Efectos democratizadores del desafío político

 En contraste con los efectos centralizantes de las sanciones violentas, el empleo de las técnicas de la lucha noviolenta contribuye a democratizar la sociedad de varias maneras. Una parte del efecto democratizador es negativo.

Esto es, en contraste con los medios armados, esta técnica no suministra un instrumento para la represión bajo el mando de una élite gobernante, que pueda volverse contra la población para establecer y mantener una dictadura.

 Los líderes de un movimiento de desafío político pueden influir en o presionar a sus seguidores, pero no pueden ni encarcelarlos ni ajusticiarlos si disienten o escogen otros líderes. La otra parte del efecto democratizador es positiva.

Esto quiere decir que la lucha noviolenta le da a la población armas para la resistencia, que podrán usar para defender sus libertades tanto con- tra los dictadores que existen como contra los que puedan existir.

A continuación, mencionamos varios de los efectos democratizadores positivos que tiene la lucha noviolenta:

• La experiencia de aplicar la lucha noviolenta puede hacer que la población confíe más en sí misma, en cuanto a desafiar las amenazas del régimen y la capacidad de éste para la represión violenta.

• La lucha noviolenta entrega las armas de la nocooperación y el desafío, mediante las cuales la población puede resistirse a los controles no democráticos que imponga sobre ella cualquier grupo dictatorial.

• La lucha noviolenta se puede usar para defender la práctica de las libertades democráticas, tales como la de expresión, la prensa libre, las organizaciones independientes y el derecho a reunirse enfrentándose a controles represivos.

• La lucha noviolenta contribuye en forma importante a la supervivencia, renacimiento y fortalecimiento de los grupos e instituciones independientes de la sociedad como mencionamos antes. Estas son importantes para la democracia por el valor que tienen para movilizar la capacidad de poder de la población y de imponerle límites al poder efectivo de cualquier dictador en potencia.

• La lucha noviolenta suministra armas mediante las cuales la población logra concentrar su poder contra la acción represiva, policiaca o militar, ejercida por un gobierno dicta- torial.

• La lucha noviolenta ofrece métodos mediante los cuales la población y las instituciones independientes pueden, en interés de la democracia, restringirle o negarle los recursos de poder a la minoría gobernante y por lo tanto, amenazar su capacidad de seguir ejerciendo la dominación.

La complejidad de la lucha noviolenta

Como hemos visto en esta exposición, la lucha noviolenta es una compleja técnica de acción social, que comprende una multitud de métodos, una serie de mecanismos de cambio y unos requisitos conductuales específicos.

Para que resulte efectivo, especialmente contra una dictadura, el desafío político requiere preparación y planeación. Los probables participantes tendrán necesidad de comprender qué se espera de ellos. Hace falta que haya recursos disponibles.

Los estrategas tendrán que haber analizado cómo se puede aplicar la lucha noviolenta con más efectividad. Ahora dirigiremos nuestra atención hacia ese elemento crucial: la necesidad de una planificación estratégica.
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