sábado, 7 de abril de 2012

Chavez El apóstata

La misa que se le escenificara en sus predios, ultrajada sin otro
objetivo que servir al propósito de la apostasía: convertirla en ritual
de sanación, en médium de un conjuro y en escenario de una impostura –
pedir prestadas las espinas y la sangre de Cristo para burlar al destino
y lograr la eternidad sólo reservada a Dios – colma el vaso de lo tolerable.

Encender la Cruz del Ávila por capricho de los sicofantes del tirano ya
fue un irrespeto descomunal, un acto de prepotencia digna de quienes
creen que la Cruz del Gólgota es una figura como cualquier otra: una
cruz gamada, por ejemplo, la misma con la que Hitler creyó posible
desterrar para siempre del imaginario alemán la de Nuestro Señor
Jesucristo. Un acto de avasallamiento de quienes creen ser dueños de
hombres e instituciones y se sienten facultados para apropiarse de todo
cuanto existe en nuestro territorio. Incluso sus ideas y creencias.
Rebajando un símbolo de nuestra espiritualidad y un signo inequívoco de
nuestra identidad cristiana a amuleto de la suerte. Una pata de conejo,
una herradura, una moneda recogida del piso.

Corresponde al sustrato de barbarie que se ha instalado en Miraflores
desde hace 13 largos años y que se expresa en el recurso a santeros,
babalaos, paleros, brujos y toda suerte de siniestros artificios de la
superchería afrocubana que se ha apoderado del corazón y la mente de su
inquilino mayor. Barbarie que no ha trepidado en descerrajar el
sarcófago del Libertador para jorungar su osamenta y manosearla con
fines inconfesables. Para mayor humillación de nuestras tradiciones más
sagradas, mediante la transmisión en vivo y en directo del sacrilegio.

¿A qué fines obedeció ese obsceno manoseo histórico sino a los de
intentar apoderarse del poder sobrenatural que la suprema ignorancia del
teniente coronel le atribuye a los despojos inanes de un simple mortal,
al que atribuye sus delirios y devaneos? ¿A qué fines obedeció encender
la Cruz del Ávila sino a la absurda y sacrílega creencia en los poderes
sobrenaturales de un símbolo, cuya sacralidad le viene dada por la fe
que en él depositamos tras dos milenios de historia y no en supuestos
conjuros de magia negra?

http://www.noticierodigital.com/?p=87039

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