domingo, 8 de abril de 2012

Crueldad con una cubana


Crueldad con una cubana residente en el extranjero a quien prohíben entrar a Cuba, entregar los restos de su hermano a la familia y es obligada a regresar.
Muchas personas,incluso aquellos que por razones "políticas" llegan a los Estados Unidos consideranque esto de prohibir a los cubanos a entrar a su patria desde el exterior no esuna práctica usual, incluso dudan que se produzca. Algunos consideran que enrealidad  No hay una "lista negra". Veamosesta información.
Una cubanaviaja desde Sudáfrica hasta Cuba para llevar los restos de su hermano  y le prohíben entrar a su país o entregar losrestos a su familia en Cuba. Es obligada a regresar a Sudáfrica con los restosde su hermano.
Por:  Laritza Diversent.*   
LA HABANA,Cuba, abril, 2012 -Laura Álvarez Rojas, una cubana residente en Sudáfrica, enmenos de 9 meses perdió dos de sus seres queridos. Su hermano, Alberto ÁlvarezRojas, residente en la isla, pero de paso por Sudáfrica, falleció el pasado día13 de marzo, en un accidente automovilístico.
"Aun sinreponerme del dolor por perder a mi madre, me vi ante la muerte de mi hermano,desarmada y terriblemente deprimida", escribió Álvarez Rojas en una carta paraalgunos amigos. Decidió llevar sus restos a la tierra natal y compartir tandolorosa pérdida con sus familiares en Cuba.
Realizótodos los trámites burocráticos que exigen Inmigración y Extranjería paraentrar en la isla. Prorrogó su pasaporte, legalizó el certificado de defunciónde su hermano y pagó todo los aranceles consulares. El pasado 23 de marzo,salió del continente africano y aterrizó en Cuba, a las 6 de la tarde delsiguiente día.
Sesorprendió cuando una funcionaria de inmigración le dijo, en la taquilla, queno estaba permitida su entrada al país y no sabía los motivos. En una oficinaaparte pidió que revisaran su nombre. En el año 2011entró 2 veces a Cuba, sinproblemas. No vino a vacacionar. Su madre tenía cáncer terminal de hígado.  "No puedes entrar, y punto, tu embajada enSudáfrica es la responsable de explicarte los motivos", contestó lafuncionaria.
La oficialintentó descubrir por qué le negaron la entrada "¿Pagaste tus importes, enemigración, en Cuba?", preguntó.  "",contestó Laura. "¿Te fajaste con alguna persona?", volvió a preguntar. "Nunca,ni antes ni después", rebatió. "¿Saliste a pasear por algunos lugares?",continúo interrogándola. "Mis paseos fueron al hospital, para transfundir a mimadre, a emigración, y al aeropuerto".
En un bolsoestaban los restos de Alberto. "A las personas que se le niegan la entrada aCuba, no se les permite pasar equipaje", agregó la funcionaria de inmigración."Pídele a la embajada que mande los restos de tu hermano por valijadiplomática", le aconsejó la mujer.
Desesperada,llamó a su esposo, un médico "desertor" del sistema de salud cubano, que llevaaproximadamente 10 años trabajando en Sudáfrica. También llamó a su hermana,que la esperaba afuera, y al cónsul de su embajada. "Apaga el teléfono, no tepuedes comunicar con nadie más", le advirtió la oficial, quien, además, "Entróen rabia y me arrebató el teléfono", agrega Álvarez Rojas.
Laura nodejó de insistir: "Me vieron como loca, hablando con todos los funcionarios, meencerraron en una oficina, y fue cuando alguien me cogió por el cuello,rompiéndome mi rosario".
A pesar delmaltrato y las agresiones físicas, continuó en su empeño: "Me arrodillé y lesimploré que le dieran los restos de mi hermano a mi otra hermana, que estabaafuera. A mí, que me regresaran a Sudáfrica, no me importaba".


Laura no loconsiguió. La montaron en el vuelo KL 02724, el mismo día, en el mismo aviónque había llegado. Al piloto le informaron que era una ilegal, por delincuente,en Cuba. El hombre se enfureció cuando la joven le mostró sus papeles en orden,las cenizas de su hermano y el certificado de defunción de la embajada.
El piloto sequejó. No era la primera vez que pasaba. "Me mandaban para atrás sin pre-ticketpara que en Holanda tuviera que pagar de nuevo mi ticket hacia Sudáfrica",explica Álvarez Rojas. Pero el piloto se negó a montarla en el avión sin elboleto y advirtió que reportaría a Cuba ante su línea aérea, por abusosfrecuentes a sus ciudadanos.
Latripulación se esmeró en atenderla. "Me hicieron sentirme como persona, ya queel tratamiento que recibí en mi país fue el de un animal. Yo no llevaba unperro muerto, yo llevaba a una parte de mi corazón", afirmó Laura en un intentodesesperado por buscar comprensión y solidaridad ante lo sucedido.
"No medejaron llorar mi dolor con mis seres queridos, no dieron el derecho de abrazara mi hermana, que lloraba desesperada del otro lado, y fui obligada a volveraquí con los restos de mi hermano, el corazón desarmado, la esperanza rota y ladecepción más grande de mi vida", concluyó.
Laurainsiste en buscar una explicación en la embajada de Cuba en Sudáfrica, aunquesabe que no existe razón para lo inexplicable. Sin embargo, se equivoca cuandoafirma que nadie puede entender lo que siente. Las autoridades cubanas tratanasí a muchos de sus nacionales. Sin dudas un trato cruel, inhumano ydegradante, pero habitual.
*LaritzaDiversent, La Habana, 1980. Abogada, graduada en 2007, año en que se inició enla prensa independiente. El blog Jurisconsulto de Cuba, fundado por ella, estádedicado al análisis de la realidad político-jurídica de la Isla. Ambient es fundadora de laAsociación Jurídica Cubana.
Fuente: Cubanet
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